Prevención frente a la vulnerabilidad hidroeléctrica
La producción de electricidad en el Perú está dominada, principalmente, por energía hidráulica (49.8%) y gas natural (34.1%), de acuerdo con información del Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado (COES) a mayo de 2026. Las demás fuentes energéticas representan solo el 16.1%. Esta concentración revela una matriz susceptible ante escenarios de creciente incertidumbre climática global.
La rotura y deflagración en el ducto de Camisea, ocurrida en marzo de 2026, obligó a paralizar parte significativa de la generación termoeléctrica, lo que requirió la activación de mecanismos de emergencia para mantener la continuidad del suministro, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (Minem). Este episodio evidenció la sensibilidad del sistema frente a interrupciones en una infraestructura estratégica para la producción de energía. Si bien el debate posterior se concentró en la vulnerabilidad del gas como fuente de electricidad, la fuente hídrica también requiere ser analizada dada su relevancia para la producción de electricidad del país.
La generación eléctrica del país ha dependido tradicionalmente de la energía hidroeléctrica a gran escala. No obstante, esta fuente presenta una alta sensibilidad a las condiciones climáticas, debido a que su capacidad de producción está directamente relacionada con la disponibilidad de recursos hídricos. En consecuencia, los períodos de escasez de lluvias o sequías pueden reducir los caudales de los ríos y limitar la generación de electricidad, según Osinergmin.
Lo anterior puede requerir la entrada en operación de fuentes de generación menos eficientes para cubrir la demanda y el incremento en los costos del sistema eléctrico. En situaciones de déficit hídrico prolongado y sin reservas suficientes para compensarlo, esta dependencia podría afectar la confiabilidad del suministro eléctrico, de acuerdo con la misma entidad.
Este año, el Perú enfrenta la coexistencia de dos fenómenos relacionados, pero distintos. Por un lado, El Niño Costero calienta excesivamente el mar, este se evapora y genera intensas lluvias. Por otro lado, El Niño Global calienta el Pacífico central, altera la atmósfera y hace descender aire seco sobre la sierra sur, lo que provoca graves sequías (ver Seminario 1308). Esta dualidad climática impacta directamente en el sector eléctrico nacional.
Las sequías generan déficits hídricos que merman la capacidad de generación de las centrales hidroeléctricas del sur y las lluvias extremas o aluviones son capaces de dañar físicamente torres de transmisión e inundar casas de máquinas, por lo que dejan las instalaciones inoperativas. Asimismo, como la cantidad de agua en los ríos cambia durante el año, se usan generadores térmicos menos eficientes cuando el agua escasea y así se elevan los costos del sistema. En consecuencia, si el país no mantiene un margen de reserva adecuado para compensar estas contingencias hidrológicas, queda expuesto a posibles cortes y racionamientos del suministro eléctrico, según Osinergmin.
Frente a este panorama, el Minem dispuso la activación inmediata de los planes de contingencia de las empresas eléctricas para prevenir, mitigar y atender interrupciones del suministro ocasionadas por inundaciones, huaicos, desbordes de ríos y vientos fuertes. Las medidas incluyen la asignación de recursos humanos y logísticos, como maquinaria, grupos electrógenos de reserva y cuadrillas de respuesta rápida, así como el refuerzo de la vigilancia preventiva de subestaciones y líneas de transmisión ubicadas en zonas de alta vulnerabilidad.
De igual forma, se establecieron mecanismos de coordinación con el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), los Gobiernos regionales y locales, y los comités de defensa civil. El Minem señaló además que, a través del Viceministerio de Electricidad, realizará el monitoreo y la supervisión del cumplimiento de estas acciones, con el objetivo de garantizar la rápida restitución de un servicio esencial ante eventuales emergencias.
La estabilidad operativa del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) está supeditada al Complejo Hidroeléctrico del Mantaro, el cual suministra cerca del 13% de la energía eléctrica del país. Así, Lima es identificado como el principal centro de demanda, con aproximadamente el 44% del consumo nacional, y la zona del sur minero (que incluye a Arequipa, Cusco y Moquegua) concentra aproximadamente el 34% de la demanda eléctrica total, de acuerdo con el Minem. En consecuencia, cualquier interrupción significativa podría comprometer el abastecimiento eléctrico de los principales centros de consumo y afectar tanto la actividad económica como la continuidad de servicios esenciales.
El MEF confirmó ante el Congreso que el país dispone de más de US$ 2,000 millones en fondos contingentes, utilizables tanto para prevención como para atención de emergencias frente a El Niño Costero. Bajo esa lógica, fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico no es solo una respuesta a emergencias puntuales, sino una inversión estratégica porque los costos de interrupción del suministro y de las medidas correctivas suelen superar a los de la prevención.