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El doble riesgo climático que amenaza la agroexportación y la sierra sur

19/06/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1308 / Actualidad
El doble riesgo climático que amenaza la agroexportación y la sierra sur

El Perú está próximo a enfrentar dos fenómenos climáticos que ponen en riesgo la economía del país. Por un lado, El Niño Global comienza a consolidarse en el Pacífico central, lo que genera una escasez de lluvias que afectaría a la sierra sur. Por otro, El Niño Costero ya está activo frente al litoral peruano y amenaza con intensificarse en los últimos meses del año. 

Según la Organización Meteorológica Mundial (WMO, por sus siglas en inglés), el calentamiento en el Pacífico ecuatorial central confirma el desarrollo de El Niño Global en la región Niño 3.4. La entidad le asigna una probabilidad del 80% para el trimestre de junio a agosto y superior al 90% hacia fines de año. Además, advierte que este fenómeno alcanzará su pico entre noviembre y diciembre de 2026. 

A nivel local, el Comunicado Oficial ENFEN N.° 11-2026 mantiene activa la "Alerta de El Niño Costero" frente al litoral peruano, y proyecta que este fenómeno se extenderá hasta el verano de 2027. El comité estima que existe un 48% de probabilidad de que el evento alcance una magnitud fuerte entre junio y septiembre, para luego atenuarse hacia diciembre. Un Niño Costero fuerte implica temperaturas del mar superiores a su promedio histórico, condición que anteriormente ha desencadenado lluvias intensas en la costa norte e impactos negativos sobre la agricultura y la pesca. 

Las condiciones cálidas proyectadas representan una amenaza directa sobre los cultivos de agroexportación. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) advierte que la presencia de anomalías térmicas reducirá la floración de cultivos a mediados de año, lo que afectará los calendarios de producción en la costa. Si bien el 53% del valor bruto de la producción agrícola se concentra en los primeros meses del año, según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), el impacto es mayor en los principales productos de agroexportación del país. 

El arándano fue el producto agrícola más exportado del Perú al cierre de 2025, con US$ 2,434 millones, según cifras de la Sunat, y concentra el 84.3% de sus envíos entre agosto y diciembre. La uva fresca ocupó el segundo lugar (US$ 1,965 millones), y el 86.8% de sus exportaciones se dan entre noviembre y febrero. Le siguen la palta (US$ 1,362 millones) y el café (US$ 1,158 millones), que también acumulan más del 80% de sus exportaciones durante el periodo de riesgo climatológico. 

El Niño Global, en paralelo, provoca déficit hídrico en los Andes peruanos, y esto afecta principalmente a la sierra sur y el Altiplano. Durante el evento El Niño 2023-2024, el CENEPRED identificó 277 distritos en riesgo muy alto por déficit hídrico, concentrados en Puno, Arequipa, Cusco, Ayacucho, Huancavelica y Tacna, donde los caudales descendieron por debajo de sus promedios históricos. Con El Niño Global consolidándose nuevamente, existe un riesgo de replicar dicho escenario entre setiembre próximo y abril de 2027, y que se vean comprometidas las campañas de siembra de cultivos para el consumo interno. 

A marzo de 2026, las siembras de la campaña 2025-2026 están ejecutadas al 87.7%, según datos del BCRP. Sin embargo, el principal riesgo recae sobre la campaña agrícola que inicia entre agosto y diciembre de 2026, cuando las anomalías climáticas, ya sea por déficit hídrico en la sierra o exceso térmico en la costa, impacten las fases de siembra y floración, lo cual reduciría las cosechas a lo largo del próximo año y generaría presiones al alza sobre la inflación alimentaria. 

La misma institución estima que el fenómeno restaría 0.1 puntos porcentuales al crecimiento económico; mientras que, en 2023, un evento de mayor magnitud generó una contracción del -0.6% del PBI. En aquella ocasión, los sectores primarios fueron los más golpeados: agropecuario (-2.9%) y pesca (-19.7%), lo que restó 1.1 puntos porcentuales al crecimiento anual. 

El impacto económico de estas anomalías exige un replanteamiento en la gestión del riesgo. Frente a estos escenarios, la evidencia demuestra que la prevención es estrictamente más rentable que la reconstrucción. La experiencia de la FAO en ocho países de América Latina durante el evento 2023-2024 muestra que se generó un retorno de US$ 2.34 por cada dólar invertido en acciones anticipadas. Este indicador se traduce en daños evitados; es decir, el despliegue temprano de capital para proteger cultivos mediante coberturas, distribuir semillas tolerantes a la sequía o asegurar reservas de excedentes permitió salvar más del doble de su costo en producción agrícola y pecuaria. 

Para el Perú, esto reafirma que el enfoque debe trascender las medidas reactivas. De cara a la temporada de lluvias de setiembre 2026 a abril 2027, la respuesta exige consolidar dos frentes: la innovación agrícola a través del uso masivo de semillas certificadas y la ejecución de infraestructura preventiva y de seguridad hídrica (ver Semanario 1306).

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