Migración interna y la pérdida prematura del bono demográfico regional
De acuerdo con los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025, los adultos mayores (60 y más años) representan un 14.8% (5 millones de personas) de la población nacional, con un incremento de 3.1 puntos porcentuales (pp.) respecto de los resultados de 2017. La proporción de personas menores a 15 años disminuyó al 22.7% (-3.8 pp.), lo que afecta el bono demográfico.
El bono demográfico es un periodo de tiempo en el cual la relación de dependencia, es decir, la proporción de personas dependientes (niños y adultos mayores) con relación a las personas potencialmente activas se encuentra en un nivel bajo, lo que implicaría que se necesitan menos recursos para el sostenimiento de la población dependiente. Para los países, esto representa una oportunidad para la acumulación de capital humano, productividad y, por ende, crecimiento económico.
De acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), los beneficios del bono demográfico solo ocurren cuando la población en edad de trabajar consigue trabajos formales que les permiten el desarrollo profesional. Esto porque, a través de la experiencia formal, acumulan capital humano, aportan al desarrollo económico y generan ahorros suficientes para su vejez, y así evitan depender del Estado en el futuro. Lamentablemente, el Perú no lo habría aprovechado debido a la alta tasa de informalidad juvenil y dado que 4 de cada 10 jóvenes no estudian ni trabajan (ninis) (ver Semanario 1305).
En 2025, la relación de dependencia total alcanzó el 60%, con una reducción de 1.7 pp. respecto del censo de 2017 (61.7%), aunque esto responde al último aumento del bono, y se proyecta que la relación aumente en los siguientes años. Según estimaciones del INEI, el bono demográfico llegaría a su fin en el año 2045, con lo que restarían menos de dos décadas para aprovecharlo. En 2025, 1 de cada 10 peruanos es adulto mayor; para 2050 serían 1 de cada 4.
Así, este indicador revela que por cada 100 personas en edad de trabajar (15 a 59 años) hay 60 personas dependientes (niños y adultos mayores). Los departamentos con mayor relación de dependencia son Loreto (79.6%), Amazonas (75.3%), Ucayali (71.3%) y Huancavelica (70.6%). Por su parte, entre los departamentos donde más aumentó este indicador con respecto a 2017 figuran Pasco (+3.3 pp.), Amazonas (+1.3 pp.) y Moquegua (+0.5 pp.).
Uno de los factores que agrava el envejecimiento poblacional en el interior del país es el perfil de quienes migran. De acuerdo con Horizonte Laboral, más del 70% de los migrantes internos en 2023 tenían entre 14 y 40 años (36.5% de 14 a 29 años; 35.1% de 30 a 40 años), lo que confirmaría que el flujo migratorio se concentra en población en edad de trabajar. Según los primeros resultados del censo de 2025, la mayoría de estos migrantes se dirige hacia Lima, Arequipa y La Libertad, departamentos con mayor saldo migratorio positivo (2 millones, 295,000 y 43,000 personas, respectivamente).
Esta situación se confirma por un estudio del INEI sobre migración interna, el cual evidencia que esta tiende a incrementar la relación de dependencia demográfica en los territorios de origen, pues la salida de jóvenes reduce su peso poblacional relativo y aumenta por contrapartida el de otras edades. Entre las principales regiones de origen están Cajamarca, Puno y Huancavelica (-632,000, –380,000 y –308,000 de personas, respectivamente), que combinan alta ruralidad, limitaciones económicas y menor empleo formal.

¿Cómo afrontar el final del bono demográfico?
El cierre del bono demográfico plantea el reto de generar suficientes oportunidades de empleos adecuados para la actual población en edad productiva, de modo que puedan acumular ahorros suficientes para la vejez, porque de lo contrario representarán un mayor costo para la sociedad en el futuro.
Para ello, un primer objetivo debe ser articular la oferta formativa con la demanda real del mercado (alinear carreras con las competencias que piden las empresas) e implementar mecanismos de aprendizaje dual (formación en aula combinada con práctica remunerada), como hacen las escuelas Meister de Corea del Sur o los consejos empleador-trabajador de Suecia.
Para aprovechar lo que resta del bono y evitar una mayor dependencia del subsidio estatal, se necesita generar empleo formal y elevar la empleabilidad juvenil, objetivo que el próximo Gobierno declara priorizar mediante inversión privada, aunque, de momento, sin lineamientos específicos para la población joven de las regiones de origen migratorio.
Sin embargo, el Perú también necesita ir desarrollando sistemas de cuidado desde ahora. Pensar en los adultos mayores del futuro exige actuar con anticipación, dado que la infraestructura y los programas de cuidado toman años en desarrollarse, mientras que la demanda seguirá creciendo a medida que se acelera el envejecimiento poblacional (ver Semanario 1270).