Regulación, Salud

EsSalud: La crisis de gestión y la urgente reforma institucional

05/06/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1306 / Legal y Regulatorio
EsSalud: La crisis de gestión y la urgente reforma institucional

A pesar de los montos que administra el Seguro Social de Salud (EsSalud), sus asegurados continúan enfrentando largas demoras y gastos para acceder a servicios básicos. El Congreso tiene un nuevo dictamen en el que se plantea priorizar la meritocracia técnica y la estabilidad administrativa para corregir este deterioro institucional, y brindar una atención oportuna y de calidad. 

De acuerdo con el documento Diagnóstico y propuestas para mejorar EsSalud, elaborado por ComexPerú, EsSalud se posiciona como el segundo asegurador más importante del país, ya que brinda cobertura a un 23.8% de peruanos. Esto equivale a más de diez millones de ciudadanos que aportan mensualmente al sistema. A pesar de esta base de contribuyentes, la capacidad de respuesta y la infraestructura no logran atender adecuadamente las necesidades de sus asegurados. Según el informe, mientras que el Ministerio de Salud y los Gobiernos regionales administran en conjunto 8,898 establecimientos, EsSalud apenas cuenta con 408 centros de atención a nivel nacional. 

Entre diciembre de 2023 y octubre de 2025, la entidad registró una pérdida de 3,988 camas operativas, lo que disminuyó su capacidad del 26.1% al 17.9% del total nacional. A esto se suma que destina una proporción de apenas un 8% del presupuesto para equipar y operar el primer nivel de atención, lo que fomenta la saturación en los hospitales. Esta reducción tiene un impacto directo en el paciente: el tiempo de espera promedio para obtener una cita médica se duplicó, al pasar de 10.4 días en 2019 a 26.9 días en 2024 (ver Semanario 1293). 

Los problemas de EsSalud no responden a una falta de recursos, sino a deficiencias en su gestión. De acuerdo con las últimas cifras disponibles en 2024, la entidad administró más de S/ 16,000 millones —casi la mitad del gasto público en salud— y destina más de la mitad de su presupuesto al pago de personal. Sin embargo, la limitada capacidad de respuesta ha llevado a que seis de cada diez asegurados busquen atención fuera de su red, lo que genera elevados gastos de bolsillo. Esta situación se ve agravada por una alta percepción de corrupción y una constante inestabilidad en su dirección institucional. 

Esta inestabilidad institucional se refleja en la designación de nueve presidentes ejecutivos entre 2021 y septiembre de 2025, así como en la alta rotación de la Gerencia General. A ello se suman las observaciones de la Contraloría respecto de la falta de conocimiento y experiencia requeridos para ocupar cargos directivos en EsSalud.[1] 

Frente a este escenario, la comisión de Trabajo y Seguridad Social del Congreso aprobó un dictamen que acumula los proyectos de ley 14268/2025-CR y 14625/2025-CR, referidos a la gobernanza de EsSalud. El dictamen supone una oportunidad de mejora para la institución; por ejemplo, en lugar de plantear propuestas operativas de corto plazo, la iniciativa legislativa apunta a la raíz de una de las principales deficiencias: la estructura del gobierno y la falta de criterios técnicos en la selección de las autoridades. 

El dictamen ataca la inestabilidad mediante la meritocracia. Se propone que el presidente ejecutivo deje de ser designado por decisiones discrecionales y sea seleccionado a través de un concurso público, conducido por un Comité de Selección integrado por representantes del Ministerio de Trabajo, Servir y el Ministerio de Salud. Además, el dictamen exige requisitos estrictos para postular al cargo: título profesional, grado académico de maestro y no menos de diez años de experiencia comprobada en gerencia o dirección, sumado a conocimientos en seguridad social. 

Para consolidar la gobernanza, la propuesta incluye en el Consejo Directivo a tres representantes de los empleadores y tres de los asegurados, a fin de evitar la captura política de la entidad y conocer de primera mano las necesidades que tienen los aportantes. Además, se aseguran mandatos fijos de cuatro años y se amplían sus facultades, ya que se permite evaluar anualmente el desempeño de la Presidencia Ejecutiva y aprobar medidas correctivas. Finalmente, en busca de mayor transparencia, se incorpora la obligación de rendir cuentas mediante un informe anual ante el Parlamento, el cual debe abarcar la sostenibilidad económica, la calidad prestacional y las estrategias anticorrupción implementadas en la institución. 

En conclusión, la urgente recuperación de la capacidad funcional de EsSalud requiere empezar por modificar la gobernanza institucional. El asegurar que la entidad sea conducida por directivos elegidos por concurso público, con respaldo del privado y los asegurados, y que se cuente con mandatos predecibles es indispensable para organizar la gestión a largo plazo. Este dictamen sienta las bases para que los aportantes puedan contar con un seguro social que permita la atención médica oportuna y eficiente que requieren los ciudadanos.


[1] Informe de control específico N.° 075-2024-2-0251-SCE.

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