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El trabajo infantil en el Perú afecta a 1.8 millones de menores

12/06/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1307 / Actualidad
El trabajo infantil en el Perú afecta a 1.8 millones de menores

La tasa de trabajo infantil se redujo en 10.2 puntos porcentuales (pp.) entre 2022 y 2025; sin embargo, la reducción es diferente entre departamentos. Seis de ellos presentan una tasa mayor a la registrada prepandemia. El nuevo Protocolo Intersectorial sobre Trabajo Infantil apunta a mitigar este problema. 

Al cierre de 2025, el 21.9% de la población entre 5 y 17 años estuvo involucrada en algún tipo de trabajo dentro o fuera del hogar, equivalente a 1.8 millones de menores, según estimaciones de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho). La cifra representa una mejora respecto al pico de 2020, cuando la pandemia y el cierre de escuelas disparó la tasa hasta el 32.1%. La reducción ha sido gradual y geográficamente distinta. 

La incidencia del trabajo infantil es mayor en zonas rurales que en zonas urbanas. La tasa rural se ubica en un 51.5%, mientras que la urbana en un 14%, lo que refleja que las políticas con mayor efectividad en contextos urbanos, como el acceso escolar, los incentivos educativos y la fiscalización laboral, encuentran limitaciones en las zonas rurales del país, donde el trabajo infantil se concentra principalmente en actividades agropecuarias familiares (ver Semanario 1183). 

Los departamentos con mayor tasa de trabajo infantil fueron Huancavelica, Huánuco y Apurímac (53%, 52.5% y 50.5%, respectivamente). Mientras que los incrementos más significativos entre 2024 y 2025 se registraron en Apurímac (+8.1 pp.), Madre de Dios (+7.1 pp.), Arequipa (+4 pp.) y Huánuco (+3.3 pp.). Cabe resaltar que existen seis departamentos que todavía no se recuperan de la pandemia: Arequipa, Ica, Junín, Lima, Madre de Dios y Tacna, siendo el más afectado Junín (33.9%; +6.4 pp. respecto a 2019), seguido por Tacna (19.9%, +2.9 pp.). 

Debido a que el tiempo destinado al trabajo reduce el disponible para priorizar los estudios, existe una relación negativa entre el trabajo infantil y la transición a la educación superior. Es decir, en promedio, para los departamentos con mayor incidencia del trabajo infantil es más complejo que los menores de edad egresen del colegio e ingresen en el corto plazo a una universidad o instituto. Esta tendencia se mantuvo durante el año pasado. 

Por ejemplo, Huánuco presentó la segunda mayor tasa de trabajo infantil del país, con más de la mitad de los menores afectados, pero también la tercera menor tasa de transición a la educación superior. Un patrón similar se observa en Huancavelica, Áncash y Amazonas, donde la alta incidencia del trabajo infantil coincide con una baja transición hacia estudios superiores. 

Cabe resaltar que Ayacucho constituye un caso particular: pese a registrar la menor tasa de transición a educación superior del país, su tasa de trabajo infantil no es de las más elevadas, lo cual sugiere que existen otros factores que también aportan a esa baja transición, como la disponibilidad de oferta educativa superior, las condiciones de acceso o las dinámicas migratorias propias de la región. 

Iniciativas recientes del Gobierno

El 8 de mayo último, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) aprobó, mediante D.S. N.° 006-2026-TR, el Protocolo Intersectorial sobre Trabajo Infantil. Es un instrumento vinculante que establece rutas, procedimientos y canales de coordinación entre los tres niveles de gobierno para la prevención, detección y atención del trabajo infantil. 

Este protocolo surgió como respuesta a la principal falla operativa detectada durante la última década: faltaba un plan claro para actuar en conjunto, lo que provocaba que cada institución terminara trabajando por su lado sin conectarse con las demás. Antes de este protocolo, el principal marco fue la Estrategia Nacional para Prevenir y Erradicar el Trabajo Infantil (ENPETI); sin embargo, aunque tenía objetivos de reducción a largo plazo, no tenía sostenibilidad al carecer de un presupuesto propio vinculante y la alta tolerancia social al problema. 

Según la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), en el Perú existe una normalización del trabajo infantil, visible en la presencia cotidiana de niños vendiendo en las calles o realizando labores peligrosas, y se reproduce porque el trabajo infantil aparece positivamente asociado con la responsabilidad hacia la familia. Cuando la ENPETI venció en 2021, dejó un vacío rector durante cinco años que fue mitigado por medidas parciales y la Política Nacional para Niñas, Niños y Adolescentes (PNMNNA). 

Sin embargo, incluso con esta iniciativa, para reducir el trabajo infantil continúan siendo necesarias intervenciones complementarias como las transferencias condicionadas a la permanencia en el sistema educativo, así como mejorar los retornos de la educación superior para que sea atractiva para las familias invertir en ella.

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