Un acuerdo fiscal que debe ir mucho más allá
La reciente presentación del Acuerdo Fiscal por el Crecimiento Sostenible, por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), representa, sin duda, una señal positiva. En un contexto de bajo crecimiento, alta informalidad y creciente presión fiscal sobre el contribuyente formal, resulta necesario abrir un espacio de diálogo que permita rediseñar nuestro sistema tributario con visión de futuro. Saludamos la intención del Gobierno de construir consensos, pero también creemos que este acuerdo debe ser mucho más ambicioso si realmente queremos cambiar el rumbo del país.
No basta con buscar incrementar la recaudación; se requiere una reforma estructural que promueva inversión, formalidad y competitividad. Necesitamos un sistema tributario que no castigue el éxito empresarial ni ahogue la iniciativa privada, sino que incentive el crecimiento económico como fuente de recursos sostenibles. El sistema actual penaliza a quienes ya cumplen, mientras convive con niveles intolerables de evasión y elusión.
El acuerdo fiscal debe tener como pilares tanto la sostenibilidad de las finanzas públicas como la predictibilidad del marco tributario, la simplificación normativa, la eliminación de sobrecostos y la garantía de un trato equitativo entre los distintos actores económicos. En esa línea, urge adoptar medidas concretas, como la mejora de los mecanismos de devolución del IGV, deducción de gastos financieros, tratamiento de instrumentos financieros derivados, revisión del perfil de cumplimiento, recuperación del crédito fiscal y la digitalización total de los procesos ante la Sunat. El objetivo debe ser claro: un sistema más justo, pero también más competitivo.
Del mismo modo, el Estado debe fortalecer de manera urgente sus capacidades institucionales frente a controversias internacionales en materia de inversión. Los recientes fallos arbitrales en contra del Perú en el CIADI evidencian serias debilidades técnicas y estratégicas en nuestra defensa jurídica. No solo se está perdiendo dinero público, también se está erosionando la confianza de los inversionistas y socavando la seguridad jurídica. Si no se toman medidas para mejorar los mecanismos de prevención, gestión y resolución de controversias, corremos el riesgo de seguir acumulando laudos en contra y deteriorar aún más nuestra reputación internacional.
Una verdadera reforma fiscal debe ser integral. Esto implica también revisar el gasto público, erradicar la ineficiencia y priorizar la calidad del gasto antes que incrementar impuestos. Es momento de discutir con seriedad temas estructurales como la descentralización del gasto, los subsidios mal focalizados y la sostenibilidad de las empresas públicas.
El Perú necesita un sistema tributario moderno, proinversión y orientado al desarrollo. Desde ComexPerú creemos que este acuerdo fiscal es una oportunidad para lograrlo, pero solo si se encara con una visión amplia, técnica y orientada a resultados. La economía peruana no necesita más parches fiscales; necesita una reforma de fondo. Y esa solo será posible si partimos de una premisa clara: el crecimiento económico sostenido, liderado por la inversión privada y por una economía abierta y libre, es la base de una recaudación sólida y de un desarrollo verdaderamente inclusivo.