S/ 42,325 millones en inversión pública inmovilizada
A setiembre de 2025, se registraron 2,215 obras paralizadas a nivel nacional, que representan un capital físico inmovilizado de más de S/ 42,325 millones, según la Contraloría General de la República. Y, aún peor, 1,398 de estas obras no recibieron ni un solo sol de presupuesto durante el año pasado. Estas cifras representan unas caídas del 16.4% en el número de obras paralizadas, así como una del 2.82% en el monto de inversión paralizada, con respecto al periodo enero-septiembre de 2024.
El análisis territorial y administrativo revela dinámicas opuestas. Los departamentos que concentran el mayor número de obras paralizadas son Cusco (297 obras; 13.4% del número total) y Puno (223 obras; 10.1%). Sin embargo, al analizar en términos de montos de inversión, el impacto económico se traslada a la costa: Arequipa (S/ 7,579 millones; 17.9% del monto total) y La Libertad (S/ 5,590 millones; 14.4%), en conjunto, concentran cerca de un tercio del valor total. Estos datos muestran, con respecto a setiembre de 2024, ligeras variaciones a nivel de obras: Cusco (336 obras; 12.7%) y Puno (305 obras; 11.5%), y de montos de inversión: La Libertad (S/ 5,616 millones; 12.9%) y Arequipa (S/ 4,858 millones; 11.2%).

En lo que se refiere a los niveles de gobierno, se observan diferencias en cuanto a sus gestiones de las obras paralizadas. Si bien los Gobiernos locales acumulan el 71.2% de estas (1,576 obras), el peso financiero recae sobre el Gobierno nacional (S/ 16,636 millones; 39.3%) y los Gobiernos regionales (S/ 16,686 millones; 39.4%). En cambio, los Gobiernos locales, en términos de montos de inversión paralizados, concentran la menor participación (S/ 9,004 millones; 21.3%).
A nivel sectorial, la parálisis financiera es mayor en el sector de transportes y comunicaciones, con S/ 11,827 millones (631 obras); seguido por el de vivienda, construcción y saneamiento, con S/ 7,577 millones (514 obras); salud, con S/ 7,420 millones (287 obras); y educación, con S/ 5,057 millones (73 obras). Estos datos muestran una reconfiguración tanto de los montos de inversión paralizada como del número de obras paralizadas con respecto a setiembre del año pasado: transporte y comunicaciones, con S/ 12,448 millones (732 obras); luego, vivienda, construcción y saneamiento, con S/ 8,562 millones (601 obras), y salud, con S/ 5,572 millones (89 obras).
La principal causal de paralización, en términos del monto de inversión, es el incumplimiento de contratos, con S/ 15,637 millones (584 obras). Le sigue la de discrepancias, controversias y arbitrajes, con S/ 15,161 millones. Respecto de esta última causal, pese a que representa más de la tercera parte del monto total de inversión paralizada (35.8%), en términos del número de obras, apenas concentra el 9.2% (203 obras).
La ineficiencia alcanza niveles absurdos cuando observamos el estado de los proyectos. A septiembre de 2025, se registraron 237 obras con un avance físico de más del 90% y el 100%. Son proyectos que se detuvieron a un metro de la meta, lo que genera un doble costo: el saldo pendiente de ejecución y el deterioro físico de estructuras casi listas que no prestan servicios a la ciudadanía.
En cuanto a la magnitud de inversión de las obras paralizadas, se tiene que, en términos del número de obras, las de al menos un millón de soles presentan una mayor frecuencia (773 obras; 34.9%) y los de más de S/ 100 millones, una menor (62 obras; 2.8%). Sin embargo, en términos del monto de inversión paralizada, estas posiciones se invierten: los proyectos de más de S/ 100 millones concentran más del 60% de participación con respecto al total (S/ 29,921 millones, 66%); mientras que los de menos de un millón, la menor (S/ 356 millones; 0.8%).
La inmovilización de S/ 42,325 millones representa algo que va más allá de un simple valor. Detrás de cada estructura abandonada no hay solo cemento, hay costos de oportunidad que pagan los ciudadanos más vulnerables: niños sin escuelas, familias sin saneamiento y productores sin carreteras. No estamos ante un simple problema administrativo, sino ante una crisis de gestión que hipoteca el futuro del país. Cuando una obra se paraliza, lo que realmente se detiene es el bienestar de la población.