Peruanos que emigran: ¿cuál es el costo de la inseguridad?
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), 169,400 peruanos abandonaron el país en 2024 sin retornar tras al menos un año. Esta dinámica respondería a la búsqueda de entornos menos inseguros, con fácil transición cultural y geográficamente cercanos, con el consecuente impacto directo en la salida de fuerza laboral capacitada.
El volumen actual de emigración continúa duplicando los niveles prepandemia, aunque el flujo de emigrantes en 2024 cayó un 8% frente a las 184,000 salidas en 2023 reportadas hasta el primer semestre de 2024. Todavía estaría pendiente considerar el desempeño durante la segunda mitad de 2024, aunque en experiencias previas se han reportado menos salidas durante dicho periodo. Por ejemplo, la cantidad anual de emigrantes en 2023 se actualizó a 268,300 (+84,000 durante junio-diciembre).

Al cierre del año pasado, la voluntad de emigrar continúa presente en la mitad de los peruanos (50%), aunque inferior a los resultados de 2024 (57%) y 2023 (58%), según Ipsos. El principal motivo siguió siendo la búsqueda de oportunidades económicas (59%). Por esto, debido al desempeño de la economía peruana —reflejada, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), en un crecimiento del PBI del 2.6% al 3.4% entre el segundo y tercer trimestre de 2025—, la salida de peruanos se atenuó.
En contraste, la proporción de peruanos que desea emigrar para buscar entornos más seguros aumentó al 46%, un incremento significativo de 30 puntos porcentuales respecto de 2024. Esto guardaría relación con el incremento de delitos a nivel nacional, como se aprecia en la cantidad de denuncias de extorsiones, que totalizaron un total de 26,585 (+43% respecto del promedio de los últimos cinco años) (ver Semanario 1290).
Si bien la estabilidad económica contuvo parcialmente la emigración en 2024, el desborde de la delincuencia podría presionar nuevamente esta cifra al alza. No obstante, este repunte recién se reflejaría en los futuros reportes migratorios, pues contabilizar un ciudadano como emigrante internacional exige 12 meses continuos en el exterior.
De los 842,545 peruanos que emigraron entre 2020 y 2024, la mayoría optó por España (26%), Chile (17%) y México (13%), como destinos principales. Dicha tendencia desplaza a EE. UU. —con apenas un 11%— frente a su posicionamiento (17%) en la década de 2010-2019. Dicha preferencia respondería a facilidad de adaptación (basada en cercanías culturales y geográficas) hacia entornos percibidos como estables frente a nuestra crisis interna.
Esta dinámica se condice con las solicitudes de asilo, indicador de la confianza institucional de una nación. Lejos de ser casos atípicos, en promedio, los países de la OCDE incrementaron su recepción de asilados en un 139% frente a la prepandemia. En esta línea, los destinos preferidos por los peruanos también exhibieron un incremento respecto a la prepandemia: Chile (+224%), España (+42%) y México (+12%).
Por otro lado, el atractivo del Perú se ha desplomado. Tras recibir casi medio millón de solicitudes en 2019, la cifra cayó un 99% en 2024 (solo 4,720 solicitudes). Esta pérdida de confianza institucional reflejaría falencias en la oferta de servicios y condiciones de bienestar en nuestro país, muy asociadas a la incapacidad del Estado; un factor que no solo frena la llegada de extranjeros, sino que acelera la salida de nuestros ciudadanos.
La emigración de nuestros connacionales impacta en la capacidad productiva de nuestro país. Esto porque el 86% del flujo de emigración se encuentra en edad de trabajar (724,497), de los cuales alrededor del 17% lo conformó fuerza laboral capacitada entre 2020 y 2024. Durante ese periodo, abandonaron el Perú 86,795 profesionales, científicos e intelectuales, así como 41,818 técnicos y profesionales de nivel medio.
A esta pérdida de capital humano se suma la situación de los estudiantes, cuya participación amenaza con revertirse al alza por la crisis de seguridad ya mencionada y la contracción del empleo juvenil (Semanario 1242). Según el INEI, la población ocupada de 14 a 24 años registrada en 2024 (2.4 millones de personas) se contrajo un 2.6% en 2025. Esta pérdida de más de 61,400 puestos de trabajo restringe sus oportunidades y, junto al entorno inseguro, intensifica la salida de futuros talentos.
La emigración internacional de peruanos, impulsada por la ola de inseguridad, evidencia un retroceso institucional y aspiraciones de una mejor calidad de vida. El hecho de que nuestros compatriotas prioricen destinos como España, Chile y México refleja la percepción de una peor gestión del Perú frente a dichos países en materia económica y de seguridad. La incapacidad de revertir este escenario tendría una implicancia profunda: el Perú estaría perdiendo el capital humano de su gente, el recurso más valioso para su desarrollo económico.