Minería peruana: empleo récord e inversión en expansión sostenida
La minería peruana consolida un año excepcional: empleo récord, inversión en expansión y producción en crecimiento confirman su papel como motor económico clave.
La minería peruana cerró el tercer trimestre con un desempeño que confirma la solidez de su recuperación y el ingreso a una fase de mayor dinamismo operativo. De acuerdo con el último Boletín Estadístico Minero del Ministerio de Energía y Minas (Minem), el sector muestra avances consistentes en actividad, reflejados en una mayor demanda laboral, un renovado impulso de inversión y una producción que se mantiene en expansión a pesar de las contingencias propias de la industria. Este escenario, respaldado por un contexto internacional relativamente favorable y la continuidad de proyectos clave, posiciona a la minería como uno de los principales motores de crecimiento hacia el cierre del año.
El empleo directo generado por la minería alcanzó su mayor nivel histórico al cierre del tercer trimestre, lo que consolidó una tendencia de crecimiento continuo durante todo el año. El promedio de trabajadores entre enero y setiembre ascendió a 258,000, lo cual supera ampliamente los registros previos y confirma que 2025 se convertiría en el año con mayor empleo formal. Este avance se explica por la mayor actividad en unidades en operación, la reanudación de proyectos que estuvieron paralizados y la demanda creciente asociada a obras de ampliación, desarrollo y preparación.
Más allá de la cifra directa, el efecto del empleo minero sobre la economía es sustancial. Según el propio Minem, por cada puesto formal en el sector se generan alrededor de ocho empleos indirectos en actividades complementarias como transporte, servicios, comercio y manufactura. Bajo dicha relación, los 258,000 puestos directos registrados en 2025 representan aproximadamente dos millones de empleos adicionales en la cadena de valor. Esta cifra subraya el rol de la minería como uno de los principales motores laborales y de actividad económica en las regiones.
La trayectoria de largo plazo también muestra un avance significativo. Mientras que en 2015 el sector empleaba en promedio a 183,000 trabajadores, la cifra de 2025 refleja un aumento superior a 70,000 puestos formales en una década, aun considerando los retrocesos temporales de 2020 y 2019. Este crecimiento sostenido evidencia la capacidad del sector para generar empleo estable en el tiempo, incluso en contextos de volatilidad de precios, y refuerza la importancia de preservar condiciones que permitan mantener el ritmo de inversión y operación que lo sustenta.

La inversión minera acumulada al tercer trimestre de 2025 sumó US$ 3,909 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 15.3% y refleja una mayor actividad en infraestructura, exploración y desarrollo de operaciones. Este dinamismo se traduce también en un repunte del empleo directo, que este año registra niveles históricamente altos en la mayoría de los departamentos mineros.
El comportamiento regional confirma una relación clara entre ambas variables. Departamentos como Arequipa, Moquegua, Áncash y Cajamarca, que concentran los mayores montos de inversión en 2025, también presentan los niveles más altos de empleo minero formal. En contraste, departamentos con menor inversión, como Huánuco, Piura o Huancavelica, exhiben plantillas laborales más reducidas. Este patrón evidencia que la actividad inversora no solo sostiene la operación minera, sino que impulsa la generación de empleo formal y encadena actividades económicas complementarias a nivel territorial.

La producción minera acumulada entre enero y setiembre de 2025 registró un avance moderado, con un comportamiento heterogéneo entre los principales metales. Destacaron los incrementos del zinc (+17.5%), la plata (+8.3%), el plomo (+7.5%) y el estaño (+3.2%), impulsados por mayor procesamiento y la recuperación gradual de operaciones en algunas unidades del centro del país. El cobre, el metal de mayor peso en la canasta minera, también mostró un desempeño positivo, con un crecimiento del 2.7%, apoyado por mayores volúmenes procesados en minas como Quellaveco, Las Bambas y Constancia.
En contraste, la producción de hierro (–16.8%) y molibdeno (–10.7%) registró retrocesos significativos, asociados principalmente con interrupciones operativas temporales en unidades de gran escala. Pese a estas caídas, el dinamismo de los otros metales permitió sostener el crecimiento global del subsector. En conjunto, el desempeño productivo de 2025 evidencia una minería que mantiene estabilidad operativa y un ritmo de expansión sostenido, consistente con los mayores niveles de inversión ejecutada y el crecimiento del empleo formal observados en el año.
De cara a 2026, el Banco Central de Reserva del Perú proyecta, en su más reciente Reporte de Inflación, un escenario de menor dinamismo en la minería metálica, principalmente por la alta base comparativa de 2025 y la normalización gradual de la producción en varias unidades. Sin embargo, la continuidad de proyectos como San Gabriel, la Reposición Antamina y Tía María, considerados en las proyecciones oficiales, sugiere que el sector mantendrá un aporte relevante al crecimiento, aunque con un ritmo más acotado. En ese sentido, los resultados de 2025 no solo consolidan un año excepcional para la minería peruana, también sientan una plataforma operativa sólida para enfrentar un 2026 marcado por retos, pero con un potencial aún significativo para la inversión, el empleo y el desarrollo regional.