La prevención del dengue empieza por garantizar agua continua
El dengue registra un incremento de casos en el Perú y se eleva el riesgo de una mayor transmisión en los próximos meses, de acuerdo con el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC). Las campañas de limpieza y fumigación son necesarias, pero deben complementarse con medidas orientadas a reducir las condiciones que favorecen la propagación de la enfermedad.
El dengue es una enfermedad infecciosa causada por el virus del dengue y se transmite principalmente a través del zancudo Aedes aegypti. Este insecto deposita sus huevos en recipientes y depósitos donde se almacena agua para consumo humano, lo que favorece su reproducción, especialmente ante el incremento de las temperaturas y las lluvias, de acuerdo con la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (Digesa).
Hasta la semana epidemiológica 37 de 2026, el país acumuló 55,543 casos de dengue, lo que representa un incremento del 89.2% con respecto al mismo periodo de 2025. A la fecha, además, se han registrado 70 defunciones, un aumento del 37.3% frente al mismo periodo del año anterior. Piura, La Libertad, San Martín, Lambayeque y Lima concentran el mayor número de casos, y registran también algunos de los mayores incrementos frente al mismo periodo del año anterior, según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC).
El riesgo, sin embargo, aumenta. En su Comunicado Oficial N.° 17, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (ENFEN) mantuvo la alerta de El Niño costero y proyectó una magnitud extraordinaria hasta enero de 2027, con probabilidades del 88% en octubre y hasta el 65% en enero de 2027. El organismo prevé lluvias de moderadas a fuertes entre octubre y diciembre en la costa norte y central, así como temperaturas del aire superiores a sus valores habituales en toda la costa peruana, con una alta probabilidad de récords térmicos.
Frente a este escenario, la respuesta sanitaria del Ministerio de Salud (Minsa) ha puesto énfasis en la prevención dentro de los hogares: lavar y tapar los recipientes, eliminar posibles criaderos y realizar fumigaciones. Estas medidas son necesarias, pero deben complementarse con acciones que reduzcan las condiciones que favorecen la reproducción del Aedes aegypti. Para los hogares que dependen de estos depósitos debido a la falta de continuidad del servicio, esta medida supone una tarea recurrente. La pregunta de fondo es por qué tantos hogares necesitan almacenar agua.
La respuesta está, en parte, en la continuidad del servicio. La falta de acceso permanente al agua no es exclusiva de los departamentos con mayor incidencia de dengue: constituye una brecha presente en todo el país. Sin embargo, adquiere especial relevancia en aquellos departamentos que concentran el mayor número de casos.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en 2025, Piura registró un acceso a la red pública de agua del 82.9%, pero solo el 16.1% de los hogares recibía el servicio de manera permanente, es decir, las 24 horas del día y los siete días de la semana. En La Libertad, la cobertura alcanzaba el 90.9%, frente a un 18.4% de continuidad; en Lambayeque, del 92.9% frente al 20.3%; y en San Martín, del 90.1% frente al 43.3%. En Lima, donde también se concentra un número importante de casos, el 91.3% de los hogares accedía a la red pública, pero solo el 70.7% contaba con el servicio de manera permanente.

Estos datos evidenciarían que ampliar la cobertura de la red pública no basta si el acceso al agua sigue siendo discontinuo. Cuando el suministro no es permanente, los hogares deben almacenar agua en recipientes que pueden convertirse en criaderos del Aedes aegypti. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que estos recipientes constituyen importantes hábitats artificiales para la reproducción del vector y recomienda evitar que acumulen agua. Garantizar un suministro continuo, por tanto, también puede reducir una de las condiciones que favorecen la transmisión del dengue.
El Perú cuenta con herramientas financieras para responder a este escenario. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) autorizó reorientar cerca de S/ 2,700 millones no comprometidos para atender los efectos de El Niño y habilitó obras por impuestos para intervenciones de prevención. Parte de estos recursos debería orientarse a mejorar la continuidad del agua en las zonas más expuestas. Más que una medida contra el dengue, garantizar agua continua es una intervención de salud pública que reduce riesgos sanitarios y evita trasladar a los hogares el costo de enfrentar sus consecuencias.