La minería genera recursos, pero las brechas persisten por mala gestión
A pesar de que la minería constituye un motor fundamental para el desarrollo económico y social del país, persisten voces que cuestionan su contribución. Los datos no mienten: S/ 10 de cada S/ 100 de los ingresos ordinarios del Gobierno provienen de la minería. El problema no es la falta de recursos, sino la incapacidad del Estado para ejecutarlos correctamente.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el índice de la producción de la minería metálica registró un incremento del 1.8% en 2025, con respecto al año anterior. Este resultado se ubicó 0.7 puntos porcentuales por debajo de lo registrado en 2024, y muy por debajo de la expansión alcanzada en 2021 (+7.45%) y 2023 (+8.21%).
Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la producción de cobre registró un crecimiento de apenas 1.2% en 2025. Este resultado se debió, principalmente, al mejor desempeño de la unidad minera Las Bambas, ubicada en Apurímac, que logró un incremento del 27.8%, seguida de Toromocho (Junín), con un aumento del 20.1%. No obstante, la menor producción en las unidades de Cerro Verde (Arequipa, -9.1%), Huincush (Áncash, -9%) y las plantas concentradoras de Moquegua y Tacna (-1%) limitó un avance mayor[1].
Asimismo, la producción de oro registró una disminución del 0.7% en 2025, debido al menor volumen reportado por 278 titulares mineros, que en conjunto redujeron su aporte en un 6.3% respecto del año anterior. A ello se sumó el retroceso en cinco grandes unidades de La Libertad, que en conjunto recortaron su producción en un 12.2%. No obstante, la mayor producción de Yanacocha (Cajamarca, +45%), principal unidad aurífera del país, ayudó a contener la caída[2].
Otros resultados relevantes con relación al año anterior, según el INEI, incluyeron el zinc (+18.6%), la plata (+7.1%) y el molibdeno (-9.4%).
Las exportaciones mineras totalizaron casi US$ 60,000 millones en 2025, un 26.4% más que el año anterior y un nuevo máximo histórico, según cifras de la Sunat. Este resultado respondió directamente al mejor desempeño de los principales metales del país: cobre (+19.5%) y oro (+46.7%), que en conjunto concentraron el 82.1% de los envíos mineros.
De cara a las próximas elecciones, existen candidatos que critican el sector, argumentando que “no aporta al país y solo beneficia a unos cuantos”. Nada más alejado de la verdad. De acuerdo con datos de la Sunat, los tributos del sector minero ascendieron a más de S/ 24,000 millones[3] en 2025, equivalentes al 10.6% de los ingresos ordinarios del Gobierno en dicho año. Así, por cada S/ 100 recaudados en los últimos 5 años, S/ 10.1 correspondieron a la minería.
Posteriormente, estos recursos se distribuyen entre los distintos niveles de gobierno. Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en los últimos cinco años, las transferencias por canon, regalías y vigencia de minas representaron, en promedio, el 17.4% del total de transferencias. Solo en 2025, estos conceptos alcanzaron casi S/ 9,800 millones, de los cuales más de S/ 9,600 millones se destinaron a los Gobiernos subnacionales: Gobiernos regionales y municipalidades.
Las municipalidades concentraron la mayor parte de estas transferencias. De acuerdo con el MEF, los municipios de Áncash lideraron la recepción de recursos mineros para la inversión pública, con cerca de S/ 2,400 millones, equivalentes al 74.8% de su presupuesto total para inversión. Le siguieron las de Arequipa e Ica, con alrededor de S/ 1,100 millones cada uno, equivalentes al 60.8% y el 82.7% de sus respectivos presupuestos de inversión.
Si estos recursos son destinados a cerrar brechas sociales, ¿por qué estas siguen allí? La clave no está en la falta de recursos, sino en su ejecución. Cerrar el círculo virtuoso de la minería exige que estos recursos se ejecuten de manera efectiva. Lamentablemente, la ejecución de obras públicas deja mucho que desear, sobre todo en los Gobiernos subnacionales, responsables de transformar la mayor parte de estos fondos en inversión pública, al ser el nivel de gobierno más cercano a las zonas de influencia.
Según cifras del MEF, los Gobiernos subnacionales dejaron sin ejecutar más de S/ 8,700 millones de su presupuesto para inversión pública solo en 2025. Con este saldo, se hubiera financiado la construcción de 55 hospitales municipales, pavimentado el 44% de la red de vías nacionales o construido, en promedio, 110 colegios de última generación, como los del proyecto Escuelas Bicentenario.
Paradójicamente, parte de las críticas provienen de autoridades que forman parte de los mismos entes responsables de ejecutar estos recursos. No resulta extraño observar a regidores y autoridades locales adoptar discursos “antimineros”, mientras sus propias gestiones mantienen bajos niveles de ejecución presupuestal y retrasan la creación de obras.
Según el INEI, el desempeño del sector se ubicó por debajo del crecimiento promedio nacional. Dada su elevada participación en la estructura productiva, un mayor dinamismo habría impulsado una expansión más alta de la economía. De cara a las elecciones generales, es tiempo de dejar atrás las falacias, enfocarnos en fortalecer la industria minera formal y garantizar la ejecución efectiva de los recursos que genera.
[1] Las unidades analizadas en este párrafo explicaron el 67% de la producción cuprífera del Perú en 2025.
[2] Las unidades y los titulares analizados explicaron el 77.6% de la producción aurífera del Perú en 2025.
[3] Incluye tributos internos recaudados por la actividad, regalías mineras, Ley 29788 y Gravamen especial a la minería.