Crecimiento, Minería, Inversión Privada

Hagamos grande a la minería peruana (otra vez)

21/08/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1316 / Economía
Hagamos grande a la minería peruana (otra vez)

El Perú no se está quedando sin recursos mineros, sino que no los está aprovechando eficazmente. Mientras otros países convierten su potencial geológico en nueva producción e inversión, el Perú aún arrastra burocracia y tramitología excesiva que ralentizarían proyectos y nuevas inversiones. 

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), la minería metálica registró un incremento de apenas el 0.7% durante el primer semestre, con respecto al mismo periodo del año anterior. Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), este resultado responde a la menor producción de oro y zinc, las cuales fueron parcialmente compensadas con un ligero incremento en la producción de cobre. 

El cobre registró una producción de 1.4 millones de toneladas durante el primer semestre, lo que representó un incremento del 1.9% respecto del mismo periodo del año pasado. Si bien Áncash —principal departamento productor— aumentó su producción en un 49.1%, este resultado fue mermado por los resultados en Moquegua (−6.6%), Arequipa (−4%), Tacna (−11.4%) e Ica (−11.3%). En conjunto, estos cinco departamentos concentran el 64% de la producción cuprífera del país. 

La producción de oro se situó en 50 toneladas al cierre de junio, un 5.9% menos que lo registrado en el primer semestre de 2025. Este resultado responde, casi en su totalidad, a la menor producción registrada en La Libertad (-19.1%), segundo departamento productor, solo por detrás de Cajamarca, y que concentra más de un cuarto de la producción aurífera nacional (25.1%). 

En tanto, el zinc cerró el primer semestre con 643,913 toneladas extraídas, un 10.2% menos que en el mismo periodo de 2025. Este resultado se explica principalmente por la menor producción registrada en Áncash (-36.5%), departamento que concentra el 28.4% de la producción nacional de este mineral. 

Agregado al resultado de años anteriores, la minería peruana registra una tasa de crecimiento promedio anual de apenas el 1.3% desde 2017, lo que evidencia la necesidad de aprovechar el potencial de nuestros recursos. Para 2024, la República Democrática del Congo desplazó al Perú como segundo mayor productor mundial de cobre, únicamente por detrás de Chile. 

Ante esto, resulta clave impulsar proyectos que permitan ampliar nuestra base productiva y generar los beneficios que trae consigo la actividad, como mayores ingresos tributarios, financiamiento de obras públicas vía el canon y las regalías, encadenamientos productivos o la generación de empleo. Para evaluar este avance, la cartera de proyectos de inversión del Minem reúne las iniciativas que se encontrarían más cerca de incorporarse a la producción nacional. 

La cartera, en su última actualización, está conformada por 66 proyectos al cierre de mayo, con una inversión conjunta de más de US$ 64,000 millones en 19 departamentos del país. Respecto de la actualización previa (octubre de 2025), la cartera incorpora un proyecto adicional y US$ 1,070 millones más de inversión (+1.7%), mientras que registra 19 proyectos adicionales y más de US$10,000 millones de inversión (+19.3%) desde enero de 2023[1]. 

Cabe resaltar que buena parte de las salidas de la cartera respondió a proyectos que alcanzaron sus objetivos y pasaron a etapas posteriores. Durante los últimos tres años, los proyectos de Shouxin, Santa María y Toromocho obtuvieron la autorización para ampliar la capacidad de sus respectivas concesiones de beneficio, por un monto conjunto de US$ 1,076 millones. Asimismo, los proyectos de Yumpag, la primera fase de Chalcobamba, la reposición de Tantahuatay, y San Gabriel obtuvieron la autorización para iniciar sus actividades de explotación. 

Pese a estos avances, aún existe una porción importante de la cartera que permanecería estancada. De los 66 proyectos actuales, 29 no han registrado cambios de etapa durante el periodo analizado siendo que estos concentran US$ 39,853 millones, el 62.2% de la inversión total. Estos permanecerían principalmente en etapas tempranas del proceso, con 20 en etapas de concepto y prefactibilidad (US$ 27,622 millones). 

Por mineral, el cobre concentra el 74% de la inversión asociada a estos proyectos, con US$ 29,610 millones distribuidos en 19 iniciativas. Le siguen el oro y el zinc, que en conjunto concentran más de US$ 6,200 millones en seis proyectos. 

Por departamento, Cajamarca y Apurímac concentran más de la mitad de la inversión ralentizada, con US$ 15,700 millones y US$ 9,096 millones, respectivamente. En conjunto, estos dos departamentos concentran el 62.2% de la inversión asociada a los proyectos que no han avanzado de etapa desde 2023. 

La necesidad de impulsar estos proyectos adquiere especial relevancia en un contexto de mayores oportunidades para el sector minero. Entre enero y junio de 2026, la inversión minera alcanzó los US$ 3,304 millones, un 42.7% más que en el mismo periodo de 2025, según cifras del Minem. En este contexto, el Perú no puede darse el lujo de dejar pasar la oportunidad de convertir este mayor interés inversor en nueva producción. 

El país necesita una agenda decidida de promoción de la inversión privada que permita reducir la tramitomanía, eliminar duplicidades y agilizar los procesos, sin relajar los estándares que corresponden. Destrabar estas inversiones es clave para aprovechar el potencial de nuestro país, fortalecer una industria formal y competitiva, y convertir los recursos naturales en más oportunidades de desarrollo para el país.


[1] El mayor incremento registrado ocurrió en la actualización de abril de 2025, cuando ingresaron 19 proyectos nuevos por una inversión de más de US$ 7,600 millones. No obstante, este cambio se debió en su mayoría a cambios en la metodología para estandarizar definiciones con la cartera de Chile. El proyecto más grande que ingresó a la cartera en el periodo analizado corresponde a la optimización de Cerro Verde en Arequipa, con una inversión de US$ 2,100 millones, seguido por la reposición de Ferrobamba (Apurímac), por US$ 1,753 millones.

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