El protocolo de optimización del TLC con China entra en vigor en un contexto de comercio al alza
La entrada en vigor del Protocolo de Optimización del TLC con China, desde el 1 de noviembre último, incorpora nuevas herramientas que podrían facilitar las operaciones comerciales, fortalecer la cooperación sanitaria y mejorar la conectividad logística. Estas medidas abren oportunidades para que más productos peruanos consoliden su presencia en el mercado chino.
El Protocolo moderniza siete capítulos del TLC e incorpora cinco nuevos. Entre los principales cambios, destacan las modificaciones en reglas de origen, procedimientos aduaneros y facilitación del comercio, así como medidas sanitarias y fitosanitarias. Por su parte, los nuevos capítulos abordan comercio electrónico, competencia, cooperación en normas y evaluación de la conformidad, cadena de suministro global, y ambiente y comercio.
En materia sanitaria y fitosanitaria, se incorpora el compromiso de minimizar los efectos negativos sobre el comercio al establecer medidas de protección sanitaria y fitosanitaria. Asimismo, se establece que las decisiones sobre el reconocimiento de áreas libres o de baja prevalencia de plagas y enfermedades deberán comunicarse por escrito y aplicarse en un plazo razonable. En caso de denegatoria, la autoridad importadora deberá justificar su decisión. Estas disposiciones aportarían mayor transparencia a los procedimientos de acceso sanitario, especialmente relevantes para los productos agropecuarios.
En materia de reglas de origen, el nuevo Anexo 3-B simplifica el certificado de origen al eliminar la obligación de consignar el valor facturado y permitir páginas adicionales, lo que supera el límite anterior de 20 ítems. También se elimina la exigencia expresa del certificado original en papel y se establece que los errores menores que no generen dudas sobre el origen no deben ocasionar su rechazo. Igualmente, se precisan las condiciones para acreditar el transporte directo cuando las mercancías transiten o sean transbordadas en terceros países, incluyendo su permanencia bajo control aduanero.
En procedimientos aduaneros, se reduce de 150 a 90 días el plazo para emitir resoluciones anticipadas de origen, una vez recibida toda la información necesaria por la autoridad aduanera. Además, se incorporan disposiciones sobre ventanilla única, automatización de procedimientos, operadores económicos autorizados (OEA), levante de mercancías perecederas y proporcionalidad de las sanciones aduaneras. Estos cambios buscan facilitar los trámites y brindar mayor claridad a los operadores de comercio exterior.
Entre los nuevos capítulos destaca el de cadena de suministro global, que promueve el desarrollo de corredores logísticos, la identificación de infraestructura prioritaria, la conectividad multimodal y las inversiones en infraestructura de transporte. También fomenta la interoperabilidad de documentos electrónicos, incluido el conocimiento de embarque electrónico (e-BL), y la cooperación para medir tiempos y costos logísticos. Por su parte, el capítulo de comercio electrónico incorpora disposiciones sobre firmas electrónicas, comercio sin papeles, protección de datos personales y consumidores, así como transferencia transfronteriza de información, sujeta a determinadas excepciones.
Una relación comercial en expansión
Este cambio normativo llega con un comercio en alza. Desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con China, el intercambio comercial creció a una tasa promedio anual del 11.3% entre 2010 (US$ 10,584 millones) y 2025 (US$ 52,672 millones), con lo cual quintuplicó su valor inicial. En este periodo, las exportaciones peruanas se multiplicaron por seis y las importaciones, 3.7 veces.
En 2025, las exportaciones sumaron US$ 33,496 millones. El sector minero concentró el 90.2% del total, seguido por el pesquero (6.9%) y el agrícola (1.4%). Destaca, sin embargo, el dinamismo de las agroexportaciones, cuyo valor se multiplicó por 13 desde la entrada en vigor del acuerdo comercial, al pasar de US$ 33.9 millones en 2010 a US$ 453 millones en 2025.
Por su parte, las importaciones alcanzaron US$ 19,175 millones en 2025. Los bienes de capital representaron el 41% del total, seguidos por los bienes intermedios (30.7%) y de consumo (28.3%).

Entre enero y agosto de 2026, las exportaciones a China sumaron US$ 28,261 millones (+39.1%), mientras que las importaciones alcanzaron US$ 15,814 millones (+31%), lo que elevó el intercambio comercial a US$ 44,075 millones (+36.1%). En este periodo, China concentró el 38.1% de las exportaciones y el 32.6% de las importaciones peruanas.
El crecimiento exportador estuvo impulsado por la minería, con US$ 26,189 millones (+46.4%), de los cuales US$ 18,179 millones correspondieron a cobre (+43.5%). En contraste, las exportaciones pesqueras cayeron un 22%, principalmente por los menores envíos de harina de pescado (-44.3%), y las agrícolas disminuyeron un 8%, debido a las menores exportaciones de arándanos (-37.2%). En importaciones, destacaron los bienes de capital (US$ 7,027 millones; +41.7%), seguidos por los bienes de consumo (US$ 4,430 millones; +30%) y los intermedios (US$ 4,357 millones; +17.7%).
La optimización del TLC representa una oportunidad para que el dinamismo del comercio con China se extienda a una oferta exportable más diversa. Las nuevas disposiciones en materia sanitaria, la simplificación de los procedimientos de origen, además de la cooperación aduanera y logística pueden contribuir a mejorar las condiciones de acceso al mercado chino, especialmente para los productos agropecuarios y pesqueros. El desafío será traducir estos compromisos en medidas concretas que permitan tanto consolidar los productos que ya muestran resultados favorables como ampliar las oportunidades para nuevos exportadores peruanos.