Competitividad, Economía, Eficiencia

El Perú sigue rezagado en competitividad pese a su desempeño económico

03/07/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1310 / Actualidad
El Perú sigue rezagado en competitividad pese a su desempeño económico

El crecimiento económico, por sí solo, no es suficiente para elevar la competitividad de un país. Esa es una de las principales conclusiones que deja la edición 2026 del Ranking de Competitividad Mundial. Si bien el Perú registró una recuperación importante en el pilar de desempeño económico, se mantuvo en el puesto 60 entre las 70 economías evaluadas, lo cual evidencia que con los avances macroeconómicos no es suficiente para mejorar su posición relativa. 

El Ranking de Competitividad Mundial, elaborado por el Instituto Internacional para el Desarrollo Gerencial (IMD, por sus siglas en inglés), evalúa la capacidad de los países para generar un entorno favorable para el crecimiento y la creación de valor en el largo plazo. Para ello, analiza cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura; desagregados en 20 subfactores y medidos mediante 341 criterios que combinan indicadores estadísticos y encuestas a ejecutivos. 

La evolución del ranking durante los últimos cinco años confirma que este resultado no constituye un hecho aislado. En el 2022, el Perú ocupó el puesto 54; en 2023 descendió al 55 y, en 2024, cayó hasta el puesto 63. Aunque en 2025 recuperó tres posiciones, hasta alcanzar el puesto 60, en la edición 2026 permaneció en esa misma ubicación. Estos resultados reflejan que el país continúa estancado en materia de competitividad y que el mejor desempeño registrado durante el último año no ha sido suficiente para modificar su posición relativa frente al resto de economías. 

Precisamente, el desempeño económico fue el principal impulsor del avance del Perú en esta edición. Este pilar pasó del puesto 60 en 2024 al 44 en 2026, y se consolidó como el componente con mayor recuperación dentro del índice. El avance respondió, principalmente, a la mejora de la economía interna y la inversión extranjera. Asimismo, el país alcanzó el puesto 11 en el componente de precios, uno de sus mejores resultados dentro del índice, lo que refleja el entorno de estabilidad de precios que ha mantenido el país. En contraste, se registraron retrocesos en otros frentes del pilar, como comercio internacional y empleo, lo que evidencia que aún persisten desafíos pendientes. 

En contraposición, los demás pilares continúan mostrando resultados poco favorables. La eficiencia gubernamental descendió al puesto 60, su peor resultado de los últimos cinco años. Este pilar evalúa la capacidad del Estado de generar un entorno favorable para la actividad económica, considerando aspectos como las finanzas públicas, la política fiscal, el marco institucional, la legislación empresarial y el marco social. En este grupo, destaca el retroceso de siete posiciones en legislación empresarial (puesto 64) y la permanencia del marco social (puesto 63), lo que evidencia que las condiciones institucionales continúan representando una de las principales limitaciones para fortalecer la competitividad del país. En contraste, las economías líderes combinan instituciones sólidas, un marco regulatorio favorable para los negocios y una gestión eficiente de las finanzas públicas. 

Una situación similar se observa en la eficiencia empresarial. Este pilar evalúa la capacidad del sector privado para competir a través de factores como la productividad, el mercado laboral, las prácticas de gestión, las finanzas y las actitudes y valores. Si bien el Perú mostró avances en componentes como el mercado laboral y las actitudes y valores, estos no fueron suficientes para compensar el bajo desempeño en productividad y eficiencia, que se mantuvo entre los resultados más rezagados del índice (puesto 66). Como resultado, la eficiencia empresarial apenas mejoró una posición respecto del año anterior, lo que confirma que las condiciones para incrementar la productividad y fortalecer la competitividad de las empresas continúan siendo limitadas. 

El mayor rezago, no obstante, continúa concentrándose en infraestructura. Este pilar evalúa la infraestructura básica, tecnológica y científica, así como los sistemas de salud y educación, y retrocedió hasta el puesto 65, su peor resultado de los últimos cinco años. Entre los resultados más preocupantes destacan el deterioro de la infraestructura básica y de la educación, así como el estancamiento de la infraestructura tecnológica y científica, que permanecen entre los componentes de menor desempeño del índice. 

Estos resultados reflejan que el país continúa enfrentando importantes limitaciones para desarrollar las capacidades que hoy sustentan la productividad, la innovación y el crecimiento de largo plazo. 

La competitividad no depende solo del desempeño económico, sino de la capacidad para fortalecer simultáneamente las instituciones, la productividad empresarial y la infraestructura. Ese es el principal reto del Perú: convertir la recuperación económica y los pilares macro en una oportunidad para impulsar reformas que permitan sostener el crecimiento, atraer inversión y generar mayores oportunidades para la población.

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