El Niño y los riesgos para el sector agropecuario del sur peruano
Entre noviembre de 2026 y abril de 2027, la sierra sur del país enfrentaría un mayor riesgo de sequía por el fenómeno de El Niño (FEN), según el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred). De acuerdo con dicha entidad, un déficit hídrico en este periodo se traduciría en pérdidas en la producción agrícola y pecuaria, menores ingresos para las familias rurales y una mayor inseguridad alimentaria en la región.
La papa se constituye como el principal cultivo del país y el sustento directo de más de 711,000 familias productoras en 19 regiones, concentradas principalmente en la zona andina, de acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri). Durante 2025, su producción alcanzó 6.9 millones de toneladas y fue el primer producto agrícola por valor de producción, con el 10.9% del valor bruto de producción (VBP) agrícola, según el Midagri. En dicho año, la sierra sur reafirmó su importancia estratégica para el sector al concentrar el 48.9% de la producción total del país.
Puno lidera la producción nacional de este tubérculo al concentrar el 16% del total; sin embargo, es también la región que registra la mayor cantidad de distritos en riesgo alto y muy alto (103 distritos) por déficit hídrico para los próximos meses, según Cenepred. Esta situación resulta especialmente crítica debido a que el 68.1% de la superficie agrícola del país es de secano[1], según el INEI, por lo que menos lluvias implicarían menores rendimientos o pérdidas de cosechas.
Durante El Niño de 2023, la producción nacional de papa cayó cerca de un 10% con respecto al año previo, impulsada principalmente por una contracción del 16.6% en la producción de las regiones del sur, según el Midagri. Esa campaña implicó menos alimentos e ingresos, dado que el 88.1% de las unidades agropecuarias son de subsistencia[2] y solo el 1.1% de los productores del país podía acceder a algún seguro agropecuario, de acuerdo con el INEI.
Por el lado pecuario, la crianza de alpaca es una actividad casi exclusiva de la sierra sur, que concentra más del 70% de la crianza nacional y de la que dependen más de 90,000 familias, según el Midagri. Esta especie se desarrolla en las zonas altoandinas, donde aprovechan los pastizales naturales en territorios en los que otras actividades productivas son limitadas, de acuerdo con la misma entidad.
Además, el Perú se posiciona como el principal productor mundial de fibra de alpaca, cuya mayor parte se destina al comercio internacional. Según las cifras del Midagri, entre enero y agosto del 2026 se produjeron 1,899 toneladas de fibra, un 2% más que en el mismo periodo en 2025. Por su parte, las exportaciones de fibra fina cardada sumaron US$ 85.8 millones en dicho periodo, un 13.1% más que en el mismo periodo de 2025. Asimismo, cabe resaltar que los envíos de fibras textiles concentraron el 11% de las exportaciones del sector textil durante el período enero-agosto de 2026, según cifras de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat).
Sin embargo, esta actividad también es vulnerable al déficit hídrico. La experiencia de El Niño de 2015-2016 evidenció que la sequía reduce las tasas de preñez[3] y el peso de las alpacas al nacer, lo que debilita la estructura del hato[4] y restringe la producción de fibra en las campañas posteriores, de acuerdo con un informe del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA). A ello se suma la marcada estacionalidad de esta actividad, pues más del 90% de la fibra se obtiene entre noviembre y marzo, meses que coinciden precisamente el periodo de mayor exposición al FEN, según el Midagri.
Si bien el Estado cuenta con el Seguro Agrícola Catastrófico y la ley del Fogasa[5], el reto es que estos instrumentos lleguen a los productores más pequeños y expuestos al FEN. Para ello, urge actualizar el Padrón de Productores Agrarios, requisito para acceder al apoyo estatal frente al déficit hídrico (D. S. N.º 178-2026-EF).
La prevención no puede esperar a que el campo se seque, pues cuando esta se haga visible, las pérdidas en las cosechas y la fibra serán difíciles de revertir.
[1] Superficie agrícola que depende exclusivamente de las lluvias, sin ningún sistema de riego.
[2] Unidades agropecuarias familiares con menos de 2 hectáreas estandarizadas, según la definición del INEI.
[3] Porcentaje de gestación efectiva alcanzado en la masa de hembras aptas durante la etapa reproductiva.
[4] Conjunto de animales de una misma especie (como alpacas, ovinos o vacunos) que constituyen la masa ganadera y el activo productivo base de las unidades agropecuarias.
[5] Fondo de Garantía para el Campo y del Seguro Agropecuario.