El dólar vuelve a subir: ¿qué está pasando y cómo afecta a la economía peruana?
El pasado 10 de marzo, el dólar cerró en S/ 3.49, su nivel más alto desde septiembre de 2025. Este repunte responde a una combinación de factores geopolíticos, expectativas financieras y decisiones de inversión, sumados a un entorno local particularmente volátil.
El tipo de cambio se ubicó en niveles elevados en los últimos días. Aunque suele fluctuar diariamente, este repunte responde a una combinación de factores externos y locales que han reforzado la demanda por la moneda estadounidense.
Uno de los principales factores detrás del fortalecimiento del dólar radica en el aumento de la incertidumbre global. La escalada de tensiones en Medio Oriente ha elevado la percepción de riesgo en los mercados internacionales, lo que suele llevar a los inversionistas a buscar activos considerados seguros, como el oro. En ese ámbito, el dólar también destaca por su rol como refugio financiero global, lo que incrementa su demanda frente a otras monedas.
Dichas tensiones ejercen presiones al alza sobre el precio internacional del petróleo. En el caso de países importadores de energía como el Perú, esto implica una mayor demanda de dólares para financiar la compra de combustibles en el exterior, lo que también puede ejercer presión sobre el tipo de cambio.
A ello se suma la cautela de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED). Si bien los mercados han anticipado posibles recortes de la tasa de interés en los próximos meses, la autoridad monetaria estadounidense ha reiterado que mantendrá una postura prudente frente a la evolución inflacionaria. Tasas de interés relativamente altas en Estados Unidos tienden a atraer capitales hacia activos denominados en dólares, lo que reduce el flujo de inversiones hacia economías emergentes y presiona al alza sus tipos de cambio.
Entendiendo el tipo de cambio
Para comprender cómo estos factores se traducen en movimientos del tipo de cambio, es importante recordar que el valor del dólar frente al sol responde, principalmente, a la interacción entre oferta y demanda de divisas. La oferta de dólares proviene principalmente de actividades como las exportaciones, la inversión extranjera, el ingreso de capitales financieros y las remesas. Por su parte, la demanda de dólares surge de la necesidad de financiar importaciones, realizar pagos de deuda externa, cubrir salidas de capitales, así como de la preferencia de empresas y hogares por mantener parte de sus ahorros en moneda extranjera.
En periodos de mayor incertidumbre internacional, los inversionistas tienden a reducir su exposición a economías emergentes y aumentar su tenencia de activos en dólares. Al mismo tiempo, algunos agentes económicos locales pueden preferir mantener dólares como una forma de cobertura frente a posibles episodios de volatilidad. Cuando la demanda por dólares crece más rápido que su oferta, el resultado es un aumento en el tipo de cambio.
En el caso peruano, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) suele intervenir en el mercado cambiario para suavizar movimientos bruscos y evitar episodios de volatilidad excesiva. Gracias a sus amplias reservas internacionales, la autoridad monetaria cuenta con herramientas para moderar fluctuaciones abruptas del tipo de cambio, aunque no busca fijar un nivel específico del dólar (ver Semanario 1290).
Impacto en la economía peruana
Las fluctuaciones del tipo de cambio también generan efectos diferenciados en la economía. Por un lado, un dólar más alto beneficia a los exportadores, cuyos ingresos se reciben en moneda extranjera. Cuando estos ingresos se convierten a soles, el monto obtenido es mayor, lo que favorece a sectores como la minería, la agroexportación o la pesca.
Por otro lado, un tipo de cambio más elevado puede encarecer las importaciones, que incluyen bienes de consumo, insumos industriales y combustibles. Esto puede trasladarse parcialmente a los precios internos al generar presiones inflacionarias, especialmente en productos que dependen en mayor medida de insumos importados, como el trigo o los fertilizantes.
A estos factores se suma el componente político. Los periodos electorales suelen generar mayor cautela entre los inversionistas, ya que las expectativas sobre el rumbo de la política económica pueden volverse más inciertas. En este contexto, algunos agentes optan por postergar decisiones de inversión o por aumentar su exposición a activos considerados más seguros, lo que puede traducirse en una mayor demanda por dólares en el corto plazo.
Esto no necesariamente significa que el tipo de cambio seguirá una trayectoria ascendente sostenida. Sin embargo, sí sugiere que en los próximos meses se observarían episodios de mayor volatilidad, especialmente si se combinan con factores externos adversos como los descritos anteriormente.
Más que un fenómeno aislado, el comportamiento del tipo de cambio refleja cómo interactúan los flujos de capital, el comercio internacional y las percepciones de riesgo en un entorno económico cada vez más interconectado. En ese contexto, la solidez macroeconómica del Perú y el rol del BCRP seguirán desempeñando un rol clave para moderar la volatilidad cambiaria.