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El costo de no ejecutar la inversión pública

30/01/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1289 / Economía
El costo de no ejecutar la inversión pública

La inversión pública volvió a crecer en 2025. Sin embargo, más de S/ 10,000 millones en inversión quedaron sin ejecutarse. Las brechas territoriales y sectoriales, especialmente a nivel de municipalidades, mantienen abierto el principal desafío del gasto público.

La falta de recursos es una justificación recurrente cuando se cuestiona la demora en el cierre de brechas. Sin embargo, la experiencia reciente muestra que el principal desafío no radica en cuánto se asigna, sino en qué tan oportuna y efectivamente se utilizan los fondos asignados. En este contexto, el Reporte de Eficacia del Gasto Público 2025, de ComexPerú, ofrece una mirada detallada sobre el desempeño de los recursos públicos por nivel de gobierno, territorio y función.

El gasto público se compone de dos grandes bloques: actividades, que solventan el funcionamiento regular del Estado, y proyectos de inversión, orientados a la creación de infraestructura y servicios duraderos. Es este último el que tiene el mayor impacto en el cierre de brechas.

La inversión pública ejecutada registró desempeños diferenciados según el nivel de gobierno en 2025. El Gobierno nacional ejecutó S/ 23,466 millones, lo que representó un avance del 91.9% respecto de su presupuesto de inversión anual. Asimismo, los Gobiernos regionales devengaron S/ 14,391 millones (94.5% de avance), el nivel más alto entre los tres ámbitos. En contraste, los Gobiernos locales ejecutaron S/ 22,565 millones, pero con un avance promedio de apenas el 74.8% y se consolidaron como el principal cuello de botella en la ejecución de inversión pública. Esta brecha resulta especialmente relevante porque una parte significativa de la inversión orientada a servicios básicos recae precisamente en el ámbito municipal.

También se observaron diferencias a nivel territorial. Los únicos departamentos cuyos Gobiernos locales superaron el 80% de ejecución, en promedio, fueron Tacna (92.8%), Cusco (86.5%), Moquegua (82.8%) y Lima (82.3%) y Piura (80.4%). En cambio, Lambayeque (61.1%), Pasco (62.3%), Áncash (63.3%), Ica (63.7%) y Ucayali (64.3%) fueron los que registraron una peor ejecución. Estos contrastes reflejan dificultades persistentes en la gestión de proyectos y confirmarían que el problema no es la disponibilidad de recursos, sino las diferencias en capacidades técnicas y administrativas entre municipios.

Asimismo, persisten brechas cuando se analiza la inversión por funciones presupuestarias. Por ejemplo, el sector educación muestra rezagos en la ejecución de la inversión, pese a tratarse de una prioridad nacional. Los Gobiernos locales ejecutaron solo el 68.7% de su presupuesto en este rubro. Más aún, existen casos críticos como el del Callao, donde la ejecución alcanzó apenas el 22.5%. En salud, la inversión local alcanzó, en promedio, el 75.2%, pero departamentos como Ica registraron avances de apenas el 25.8%. En saneamiento, una función estrechamente vinculada al bienestar y la salud pública, la ejecución local se ubicó en un 73.1%, con desempeños inferiores al 50% en Pasco, Ucayali y Puno. Estos resultados evidencian que las mayores dificultades de ejecución se concentran precisamente en los sectores con mayor impacto social.

La baja ejecución de la inversión pública no constituye solo un problema administrativo. En 2025, el monto de inversión pública no ejecutada fue de S/ 10,505 millones, una cifra que refleja oportunidades perdidas para cerrar brechas estructurales. Este monto adquiere mayor relevancia cuando se traduce en términos concretos.

De acuerdo con las equivalencias elaboradas en el reporte, los recursos de inversión no utilizados en 2025 habrían permitido construir casi 70 hospitales municipales, cubrir alrededor del 26% de la brecha nacional de saneamiento o pavimentar más de la mitad de la red de vías nacionales. Estas cifras ilustran que la ineficiencia en la ejecución no solo posterga obras, sino que prolonga deficiencias en servicios básicos que afectan directamente la calidad de vida de la población.

El problema se agrava al observar que una parte significativa de los recursos no ejecutados se concentra en entidades con elevados presupuestos. Entre los 10 Gobiernos regionales con mayor presupuesto de inversión, se dejaron de ejecutar aproximadamente S/ 393 millones, un monto que supera el presupuesto anual de inversión de regiones completas como Moquegua (S/ 316 millones), Huancavelica (S/ 314 millones) o Tacna (S/ 307 millones).

Por otro lado, entre las 10 municipalidades con mayor presupuesto de inversión fuera de la capital, el monto no ejecutado ascendió a más de S/ 715 millones. Dentro de este grupo, el caso de la Municipalidad Distrital de San Marcos (Áncash) resulta ilustrativo: pese a contar con el mayor presupuesto de inversión a nivel local, su nivel de ejecución fue inferior al 65%, lo que implicó más de S/ 340 millones sin utilizar.

Los resultados de 2025 confirman que la inversión pública continúa siendo el eslabón más débil del gasto gubernamental, especialmente a nivel de los Gobiernos locales. Las brechas territoriales y sectoriales no solo persisten, sino que generan un alto costo social cuando los recursos no se traducen en infraestructura y servicios. En este contexto, el desafío central no pasa por asignar más presupuesto, sino por fortalecer la capacidad de ejecución de la inversión pública, particularmente en los niveles de gobierno más cercanos al ciudadano.

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