Retroceso en la prueba PISA y los retos del nuevo Plan Nacional de Educación
El último informe del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) muestra una caída en el rendimiento de los aprendizajes en el Perú, que se encuentra por debajo de otros países latinoamericanos. Los indicadores de educación muestran que esta brecha se gesta desde los primeros años de educación y se agrava en las zonas rurales. El nuevo Gobierno plantea medidas para una reforma del sector educativo mediante el Plan de Educación 2026-2031.
El Perú obtuvo 382 puntos en matemáticas, 390 en lectura y 406 en ciencias, resultados que lo mantienen por debajo de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en las tres áreas. Entre 2019 y 2022, nuestro país destacaba como uno de los pocos en la región que mejoraba constantemente. Sin embargo, la interrupción de clases presenciales por la COVID-19 quebró esta tendencia, con lo que cayó de un pico del 34% de nivel satisfactorio en 2019 al 23.3% en 2022, con una recuperación parcial en 2025 (30%), todavía por detrás de niveles prepandemia, según el informa PISA.
Al analizar el contexto regional, tanto los países de Latinoamérica como del Caribe se ubican muy por debajo del promedio de la OCDE (469 puntos). El Perú registra 393 puntos de desempeño promedio en las tres áreas, por detrás de seis países de la región: Chile (427), Uruguay (424), Costa Rica (409), México (403), Colombia (398) y Brasil (398), y solo por delante de Argentina (383), Ecuador (381) y El Salvador (366). Este retroceso limita directamente la productividad de los estudiantes, frena el desarrollo de capital humano y compromete la competitividad del país, en un contexto en el que las habilidades cognitivas y digitales son cada vez más determinantes para la creación de valor agregado, según la OCDE.

¿Qué factores influyen en este bajo desempeño?
La Evaluación Censal de Estudiantes (ECE) 2025 evidencia que los rezagos en la prueba PISA, que evalúa a estudiantes de 15 años, ocurren desde grados previos. Por ejemplo, apenas el 30% de estudiantes de 4.o grado de primaria alcanzaron niveles satisfactorios en matemática, cifra que cae al 12.7% cuando se evalúa a estudiantes de 2.o grado de secundaria. En cuanto a lectura, la proporción de alumnos que alcanza niveles adecuados disminuye al 32.7% y el 18.5% en cuarto y segundo grado, respectivamente.
Detrás de estos resultados persiste un déficit estructural de infraestructura y conectividad. De acuerdo con el Minedu, el Perú cuenta con 53,498 locales educativos públicos de Educación Básica Regular (EBR), pero el 70.8% de ellos carece, en simultáneo, de acceso a agua, desagüe y electricidad vía red pública. Asimismo, solo el 78.9% tiene conexión a la red pública de electricidad, donde Amazonas, Ucayali y Loreto presentan los niveles más bajos, y apenas el 37.4% accede a agua potable por red pública. La carencia se concentra en el ámbito rural, donde se ubica el 80% de estos locales y la deserción escolar es más frecuente.
A ello se suma una debilidad en las capacidades docentes. De acuerdo con los resultados de PISA 2018, un 45.9% de los profesores del país no contaba con habilidades técnicas ni pedagógicas suficientes para integrar dispositivos digitales en su instrucción, y solo un 48.5% de las escuelas a nivel nacional ofrecía recursos profesionales efectivos para que los maestros pudieran aprovechar estas herramientas. En contraste, Chile y Panamá registran una incidencia del primer problema del 37.8% y el 27.8%, respectivamente (ver Semanario 1046).
El diagnóstico se confirma en la Prueba Única Nacional (PUN), que evalúa razonamiento lógico, comprensión lectora y conocimientos pedagógicos de los postulantes a la carrera pública magisterial: en el Concurso de Ingreso a la Carrera Pública Magisterial 2024, solo 63,978 postulantes, es decir, el 28.7% de los evaluados, superaron la prueba nacional. Sin docentes mejor formados, la inversión en infraestructura y conectividad difícilmente se traducirá en aprendizajes, de acuerdo con el Minedu.
¿Qué se propone ante estos resultados?
La experiencia internacional ofrece alternativas para revertir esta situación. Polonia extendió un año la educación común en 1999 e instaló exámenes nacionales comparables al cierre de cada etapa; el mayor avance vino de los alumnos más rezagados, precisamente el grupo donde el Perú concentra su brecha. Alemania respondió a los bajos resultados del PISA con estándares nacionales comunes y evaluación externa del sistema. La lección, sin embargo, es también una advertencia: Polonia revirtió la reforma en 2016 y en 2022 su caída duplicó el promedio OCDE en lectura y matemática. Sin continuidad entre Gobiernos, lo mejorado se pierde.
El Plan Nacional de Educación 2026-2031 recoge parte de ese diagnóstico: 2,000 colegios nuevos, 3,000 modernizados, conectividad del 28% al 100% hacia julio de 2027, una hora diaria de lectura y una nota mínima de 14 para ingresar a la Carrera Pública Magisterial. Las metas apuntan en la dirección correcta, pero enfrentan tres límites: dependen del saneamiento físico-legal de los terrenos, de facultades legislativas aún no otorgadas y del respaldo presupuestal. Además, el esfuerzo visible se concentra en infraestructura, cuando la ECE muestra que el rezago se gesta en los primeros años de primaria.