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Desafíos estructurales y estancamiento del flujo turístico en Machu Picchu

18/09/2026 | Por: ComexPerú / Semanario 1320 / Actualidad
Desafíos estructurales y estancamiento del flujo turístico en Machu Picchu

En el primer semestre de 2026, Machu Picchu recibió 55,475 visitantes menos que en el mismo periodo de 2025, según cifras del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur). Si bien el nuevo mecanismo de venta de boletos es un primer paso para recuperar el flujo de visitantes y el dinamismo del destino, se necesita una estrategia integral que atienda la conectividad, la diversificación, la inversión local y la prevención de conflictos. 

El retroceso resulta más preocupante al considerar que el turismo internacional ya recuperó los niveles prepandemia hacia fines de 2024, según el Banco Mundial. Machu Picchu, en cambio, aún no alcanza el flujo previo a la crisis sanitaria. En el primer semestre de 2026, recibió un 10.5% menos visitantes que en el mismo periodo de 2019, de acuerdo con Mincetur, y la brecha es aún mayor frente a la trayectoria que llevaba el destino antes de la pandemia. 

Bajo una proyección lineal[1], el santuario podría haber recibido 285,642 visitantes adicionales en el primer semestre de 2026, lo cual sugiere que no solo falta recuperar el nivel prepandemia, sino también el crecimiento que el destino habría capturado de mantenerse su tendencia. 

Sin embargo, ello no implica aumentar el aforo indefinidamente. Machu Picchu no solo enfrenta un límite de visitantes por razones de conservación, sino también por restricciones en conectividad, logística, información y conflictividad social que condicionan su capacidad efectiva. Estas limitaciones ayudan a explicar por qué el destino aún no recupera el flujo de 2019 y abren varios frentes pendientes para su recuperación. 

El acceso terrestre al distrito de Machu Picchu es uno, al momento, fragmentado y accidentado. Las dos rutas desde la ciudad de Cusco hacia la de Ollantaytambo, principal punto de embarque ferroviario para llegar a Machu Picchu, dependen de proyectos y mantenimientos viales rezagados. Al cierre de agosto de 2026, la carretera Cusco - Chinchero - Urubamba, viable desde 2017 e incorporada a la Programación Multianual de Inversiones (PMI), registra un 0% de ejecución física y un 0,8% de avance financiero. Por su parte, la ruta entre Izcuchaca y Huarocondo, viable desde 2024 y también programada en el PMI, registra un 0% de avance físico pese al 100% de ejecución financiera, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). 

La ruta alterna hacia Choquequirao constituiría una obra complementaria al escenario previo. Al habilitar un acceso terrestre más corto y transitable hacia Santa Teresa, se reduce la dependencia exclusiva del embarque mencionado y con ello se atienden dos objetivos a la vez. De un lado, se diversifica la oferta turística con un segundo recurso arqueológico de escala. Del otro, mejora de forma directa la conectividad con Machu Picchu Pueblo, lo que prolonga la permanencia del visitante y distribuye el gasto en el territorio. Según el MEF, la ruta tiene un avance del 87.2% de la ejecución de la inversión, pero todavía se debe gestionar la liberación y el saneamiento físico legal del terreno. 

La gestión local añade otro nivel de restricción. Los atractivos complementarios del distrito, desde los baños termales hasta la señalización y el acondicionamiento de los circuitos internos, continúan mostrando una capacidad de inversión insuficiente. La Municipalidad Distrital de Machu Picchu registró un 0% de ejecución a pesar de tener presupuesto de S/ 832,672, de acuerdo con el MEF, lo que permite dimensionar hasta qué punto los recursos disponibles se traducen efectivamente en desarrollar una oferta turística competitiva

La conflictividad social profundiza esta vulnerabilidad. La disputa por el transporte en la ruta Hiram Bingham se intensificó en septiembre de 2025, tras el vencimiento de la concesión de treinta años del operador anterior, y derivó en bloqueos ferroviarios y la evacuación de turistas a pie. El conflicto permaneció abierto durante meses sin alcanzar una solución institucional estable hasta junio de 2026, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo. Estos conflictos sociales generan un impacto severo ya que, por ellos, casi el 70% de los turistas potenciales cancela o posterga su viaje por varios meses. Así, se afecta la reputación internacional del destino, de acuerdo con un estudio de Apotur. 

En este contexto, si bien los recientes ajustes en las reservas representan un avance inicial, mantener la venta presencial no resuelve el problema estructural. Los boletos físicos distorsionan la economía local al generar colas, informalidad e incertidumbre en el visitante. Por ello, la migración a una plataforma 100% digital resulta indispensable para brindar predictibilidad a los visitantes. Sin embargo, la tecnología por sí sola no bastará; debe articularse con infraestructura vial, inversión municipal y un entorno propicio, porque la verdadera puerta de entrada a Machu Picchu no es un boleto, sino una gestión a la altura de su historia.


[1] Estimación estadística hipotética basada en la tendencia observada en los datos históricos, suponiendo su continuidad durante el período analizado.  

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