Los TLC y la transformación del comercio exterior peruano
En medio de la campaña electoral, propuestas orientadas a renegociar los tratados de libre comercio (TLC) han vuelto a abrir el debate sobre el impacto de la apertura comercial en la economía peruana. Sin embargo, tras más de quince años de la entrada en vigor del primer TLC bilateral del país, las cifras evidencian cambios significativos en las exportaciones, la integración comercial y el acceso a bienes e insumos importados.
Antes de la consolidación de su red de acuerdos comerciales, el Perú accedía a los principales mercados del mundo a través de mecanismos unilaterales. Los más relevantes fueron el ATPA (Andean Trade Preference Act), vigente de 1991 a 2001, y posteriormente el ATPDEA (Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act), promulgado en 2002 con vigencia hasta 2010, mediante el cual EE. UU. otorgaba preferencias arancelarias a productos peruanos en el marco de su política de cooperación con la región andina. Por su parte, la Unión Europea ofrecía condiciones similares a través del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP). Ambos esquemas generaron beneficios concretos para el comercio exterior; no obstante, se caracterizaron por su carácter unilateral y transitorio, la aplicación de restricciones cuantitativas y la no inclusión de todo el universo arancelario.
Frente a ese panorama incierto, los tratados de libre comercio (TLC) establecieron una estructura distinta de acuerdos bilaterales al incluir compromisos claros, plazos definidos y mecanismos de solución de controversias. Así, el Perú firmó su primer acuerdo comercial con EE. UU en 2006, vigente desde 2009, precisamente para consolidar sobre esa base el acceso que el ATPDEA había abierto temporalmente. Desde entonces, el país construyó una red comercial que a la fecha cuenta con 23 acuerdos comerciales vigentes que incluye a sus principales socios: EE. UU., China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Canadá, entre otros. Hoy, el 87% de las exportaciones peruanas se dirige a mercados con acuerdos vigentes, según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
Estos acuerdos han impulsado un crecimiento exponencial en las exportaciones. Entre 2008, año previo a la entrada en vigor del primer TLC bilateral del Perú, y 2025, las exportaciones totales pasaron de US$ 31,010 millones a US$ 91,146 millones, un crecimiento del 194%. Este incremento abarcó tanto el segmento tradicional, que pasó de US$ 23,417 millones a US$ 67,681 millones (+189%), como el no tradicional, que pasó de US$ 7,593 millones a US$ 23,464 millones, multiplicándose tres veces.

En el segmento no tradicional, EE. UU. fue el principal destino en 2025, al concentrar el 30% de envíos por US$ 7,001 millones frente a US$ 1,904 millones en 2008, con un crecimiento del 268%. El sector agropecuario concentró la mayor parte de este flujo, con exportaciones que pasaron de US$ 586 millones a US$ 4,390 millones en el mismo período, impulsadas en gran medida por productos que prácticamente no existían en la canasta exportadora peruana antes del acuerdo comercial.
Un claro ejemplo son los arándanos, cuyas exportaciones al mundo se iniciaron en 2010 y encontraron en el mercado estadounidense un importante potencial, que alcanzó los US$ 1,185 millones en 2025. A ello se suman los envíos de uvas y espárragos, productos que han consolidado la oferta agroexportadora peruana en ese destino.
En el segmento tradicional, China fue el principal socio comercial en 2025, al concentrar el 47% de las exportaciones tradicionales peruanas, con compras por US$ 32,082 millones. Desde la entrada en vigor del TLC en 2010, cuando los envíos tradicionales a ese mercado sumaban US$ 5,178 millones, las exportaciones tradicionales hacia China se multiplicaron por seis.
Por el lado de las importaciones, las compras totales pasaron de US$ 30,093 millones a US$ 61,093 millones entre 2008 y 2025. Los principales proveedores fueron China, con US$ 19,136 millones, y EE. UU., con US$ 10,925 millones, ambos con acuerdos vigentes. En cuanto a la composición, el 46.7% correspondió a bienes intermedios y el 30.8% a bienes de capital, lo que refleja que la apertura comercial ha facilitado el abastecimiento de insumos y maquinaria que sostienen la capacidad productiva del país.
En este contexto, la apertura comercial no solo ha transformado la estructura exportadora del país, sino que también mantiene una percepción favorable entre la población. Según una encuesta de Datum Internacional para El Comercio, realizada en junio de 2024, el 85% de los peruanos está de acuerdo con que se impulse el libre comercio, mientras que el 82% considera muy importante que el Perú mantenga una apertura total con el mundo.
En conjunto, estos resultados reflejan cómo, tras la consolidación de una amplia red de acuerdos comerciales, la apertura económica es percibida no solo como un mecanismo que impulsa las exportaciones, sino también como un factor vinculado al crecimiento, la inversión y el acceso a una mayor variedad de bienes e insumos para el mercado local.