Hasta el último día: prevenir El Niño es responsabilidad de todos
Las elecciones regionales y municipales marcan el inicio de una transición política, pero no el fin de las responsabilidades de quienes todavía ejercen el cargo. Las autoridades que están de salida seguirán siendo autoridades hasta el último día de su mandato. Y, frente a la amenaza del fenómeno de El Niño, cada uno de esos días cuenta.
El Perú enfrenta nuevamente una carrera contra el tiempo. El ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y existe una alta probabilidad de enfrentar un evento de magnitud extraordinaria hasta enero de 2027. No estamos, por tanto, ante un riesgo desconocido ni imprevisible. Sabemos qué puede ocurrir, conocemos buena parte de las zonas más vulnerables y contamos con información para actuar.
Como hemos advertido anteriormente desde ComexPerú, muchas zonas presentan un riesgo muy alto frente a inundaciones o movimientos en masa. Sin embargo, persisten importantes brechas en las capacidades de los Gobiernos subnacionales para prevenir y responder ante estos eventos. Al primer semestre de 2026, los Gobiernos locales habían ejecutado, en promedio, apenas el 45.6% del presupuesto del Programa Presupuestal 0068, destinado a reducir la vulnerabilidad y atender emergencias por desastres.
El problema, entonces, no es únicamente contar con recursos. Es gestionarlos y hacerlo a tiempo. En materia de prevención, ejecutar tarde puede ser tan grave como no ejecutar.
Luego de las elecciones, puede aparecer una peligrosa tentación: asumir que corresponde a las nuevas autoridades hacerse cargo del problema. Nada sería más irresponsable. Los alcaldes y gobernadores regionales que culminan sus mandatos tienen el deber de continuar ejecutando las acciones de prevención que correspondan, mantener operativos sus centros de emergencia, limpiar cauces y quebradas, identificar puntos críticos, proteger infraestructura vulnerable, asegurar maquinaria y logística, y coordinar permanentemente con el Gobierno nacional.
También tienen una responsabilidad fundamental en la transferencia de gestión. Las nuevas autoridades deben recibir información completa sobre riesgos, obras en ejecución, presupuesto disponible, contratos, puntos críticos y planes de contingencia. En una emergencia, perder semanas reconstruyendo información que ya debería estar disponible puede tener consecuencias muy graves.
No podemos olvidar que detrás de cada porcentaje de ejecución presupuestal hay personas. Una quebrada que no se limpia, una defensa ribereña que no se culmina o una alerta que no llega oportunamente pueden traducirse en viviendas destruidas, carreteras bloqueadas, centros de salud afectados, interrupciones en las cadenas de suministro, pérdidas de producción y empleo, y, en el peor de los casos, vidas perdidas.
La prevención frente a El Niño no admite cálculos políticos ni calendarios electorales. Tampoco admite autoridades en “piloto automático” a la espera de entregar el cargo.
Quienes fueron elegidos el domingo tendrán enormes responsabilidades desde el primer día de su gestión. Pero quienes hoy ocupan esos cargos las mantienen hasta el último minuto. El Estado no puede entrar en transición cuando el riesgo climático no lo hace.
Gobernar significa asumir responsabilidades hasta el final. Y cuando están en juego la salud y la vida de millones de peruanos, no actuar a tiempo también tiene consecuencias.