El Niño y los efectos sobre la industria azucarera del norte peruano
La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (ENFEN) prevé que El Niño costero alcance una magnitud extraordinaria entre setiembre de 2026 y enero de 2027, con lluvias por encima de lo normal y temperaturas muy superiores a las habituales en la costa norte. Este escenario incrementa los riesgos para los cultivos como la caña de azúcar, que ya presentan presiones en sus precios.
La relevancia de este escenario para la industria azucarera radica en la concentración geográfica de la producción de caña. De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), La Libertad y Lambayeque concentran una parte significativa de la producción nacional. Ambos departamentos albergan 4 de los 8 principales ingenios[1] azucareros del país, que abastecen cerca del 80% del mercado nacional, lo que vuelve a estos valles determinantes para la disponibilidad de azúcar, según la Asociación Peruana de Agroindustriales del Azúcar y Derivados (Perucaña).
Esta concentración haría que los efectos sobre la costa norte tengan una incidencia en la oferta nacional de caña de azúcar, debido a que este cultivo es particularmente sensible a las anomalías climáticas. Además, si bien el cultivo requiere calor y agua para crecer, necesita un periodo más seco y fresco para madurar correctamente. Por ello, a pesar de que la producción nacional de caña alcanzó 5.1 millones de toneladas en el primer semestre de 2026 (+23%, respecto del mismo periodo en 2025), este avance se logró antes de la temporada de lluvias. Lo dicho significa que las altas temperaturas y lluvias pronosticadas por la ENFEN reducirían el contenido de sacarosa de la caña y afectarían el rendimiento de azúcar incluso aunque se coseche la misma cantidad de caña.
A nivel global, la menor producción prevista en países clave, como Brasil, impulsó el índice de precios del azúcar de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) a su nivel más alto desde junio de 2025. Este escenario repercutió de inmediato en el mercado local, pues, según el Midagri, el precio mayorista de la azúcar rubia se disparó un 45% entre agosto y setiembre (de S/ 2.1 a S/ 3.1 por kilo), mientras que el minorista en Lima pasó de S/ 3.0 a S/ 3.6. Por tanto, la expectativa de una menor oferta de caña por El Niño ya se refleja en los precios.
En cuanto a la situación de los productores de caña, el impacto no se distribuiría de manera uniforme. De acuerdo con Perucaña, existen alrededor de 20,000 pequeños cañicultores independientes en la costa norte, muchos de los cuales enfrentan una alta vulnerabilidad al no tener contratos directos con los ingenios y vender su cosecha únicamente mediante acopiadores. Con menos recursos para invertir en drenaje o recuperarse de una mala campaña, cualquier caída en el rendimiento golpearía directamente los ingresos de sus familias.
Frente a este escenario de alza en los precios y vulnerabilidad del sector, la respuesta de los Gobiernos subnacionales ha sido insuficiente. Según la Controlaría General de la República (CGR), el Gobierno Regional y las municipalidades de La Libertad ejecutaron apenas el 9% del presupuesto del Programa Presupuestal 0068[2] al cierre del primer semestre. Al 31 de julio, el GORE La Libertad registró apenas un avance del 15.7% de dicho presupuesto.
El Gobierno central ya aprobó herramientas para acelerar la prevención. El Decreto Supremo N.º 199-2026-EF permite a las municipalidades iniciar inversiones de emergencia sin registrarlas previamente ante el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), y el Decreto de Urgencia N.° 010-2026 habilita, hasta diciembre de 2027, el uso de obras por impuestos (OxI) con procedimientos abreviados frente a El Niño. El margen existe ya que, según ProInversión, La Libertad dispone de S/ 2,764 millones para ejecutar proyectos vía OxI, pero para 2026 solo proyectaba adjudicar S/ 266 millones. Los ingenios podrían financiar por esta vía obras de drenaje y conectividad vial, y articularse con los sembradores independientes para proteger el empleo y los ingresos del norte.
Prevenir hoy siempre costará menos que reconstruir mañana. Puede que ya sea tarde para El Niño que viene, pero no para los próximos.
[1] Plantas industriales dedicadas a moler y procesar la caña de azúcar para fabricar azúcar, alcohol y otros derivados.
[2] Estrategia presupuestal del Estado peruano destinada a financiar de forma articulada e interinstitucional las acciones de prevención, reducción de vulnerabilidades y atención de emergencias frente a desastres naturales.